Viviendo con esperanza

La esperanza es la necesidad más grande de las mayorías. Esto se refleja en muchos aspectos del diario vivir, incluso quien consume algún estupefaciente lo hace para encontrar un placebo sustituto de la esperanza. Recuerdo que hace un par de años, participé de un conversatorio sobre la legalización de estupefacientes, y ahí se mostraron los reveladores resultados de muchos estudios científicos que concordaban en que el 90% de los consumidores de cualquier tipo de droga no es adicta a la sustancia, sino al efecto psicológico que le aporta. Traigo esto a expresión porque tiene una conexión inmensa la desesperanza con el consumo de placebos.
El mundo, todas las personas sin importar la edad, se enfrenta a cualquier situación que roba la esperanza. La sociedad vive sin esperanza por eso siempre el colectivo toma decisiones de conformismo, las nuevas generaciones minusvaloran el resultado del esfuerzo porque no ven en el sacrificio y la disciplina la seguridad de una leve mejoría en su porvenir, incluso los creyentes viven sin esperanza al punto de clamar el regreso del Señor no por estar preparados y cumpliendo la comisión, sino porque ya no soportan el suplicio de un mundo cada vez más apartado de Dios. Pareciera que la desesperanza fuera parte esencial de todos. Por esto es que uno de los padecimientos más comunes de nuestra generación es la depresión. Incluso en términos generales, suele verse como un rasgo típico de la sociedad. La depresión tiene su origen en la desesperanza y con mucha razón nosotros estamos tan expuestos a ella porque por el avance de la historia se nos ha denominado la "generación que verá la destrucción del mundo". Vivimos con muy poca expectativa y sin los ánimos de creer que las condiciones podrían cambiar. Salir a las calles, escuchar la expresión de muchos y escudriñar la idiosincrasia de la población es encontrarnos con la cruda desesperanza.
Entonces, ¿Cómo podemos vivir con esperanza? La respuesta la he condensado en cinco pasos y principios que, al meditarlos y llevarlos a la práctica nos ayudarán a vivir con esperanza.
1. Los Estados de ánimo son fruto de la decisión. Las emociones al contrario son espontáneas y esporadicas. USTED DECIDE TENER ESPERANZA. El primer paso es decidir vivir con esperanza
2. ¿Que está alimentando su día? ¿está escuchando a personas quejarse todo el tiempo de todo lo que le pasa? ¿cuáles son los mensajes que escucha? El segundo paso es DEFINA QUÉ ES LO QUE NUTRE SU CORAZÓN. ¡Escuche lo que Dios dice de su situación, no lo que El enemigo pueda decirle a través de cualquier canal!
3. El tercer paso es ENFOCARSE EN HACER LO QUE SÍ PUEDE HACER. La mayoria de personas pone su atención y todo su esfuerzo en las cosas que están fuera de su alcance y al cargarse con eso se frustran y no hacen lo que sí pueden hacer. Uno de las características de la esperanza es la diligencia: hacer correctamente las cosas correctas.
4. Cuando nos encontramos con un muro delante de nosotros, es casi muy común que pensemos que es el final. Pero no es así. Siempre en la BIBLIA, que algún personaje se encuentra con algo que trunca su camino, vemos que Dios le da la estrategia, la bendición y el carácter para esquivarlo, saltarlo o incluso botarlo. El cuarto paso es ENTENDER QUE LOS OBSTÁCULOS NO SON EL FIN, SON REALIDADES QUE SE PRESENTAN SER SUPERADAS.
5. C. S. Lewis, autor de las novelas "Las crónicas de Narnia" escribió: "todos los hombres que hicieron algo extraordinario en este mundo fueron los que tenían puesta su mirada en el otro mundo". Normalmente solemos pensar según la esperanza de vida terrenal 70 u 80 años o un poco más. Eso hace que nos conformemos con el comer día con día, suficiente es y hasta mucho en comparación con otros, pero si ponemos nuestra mirada en la vida eterna, en el Cielo, pues nuestra meta mejorada se hace más grande. Y comparada con esa meta, nada de lo terrenal puede quedar grande. El cielo es nuestra más grande esperanza. El quinto paso es MANTENER LOS OJOS EN JESÚS Y EN SU REINO ETERNO.
A manera de conclusión, para vivir con esperanza debemos hacer uso de lo que ha sido dotado nuestro ser interior. Dios, nuestro Buen, Buen Padre nos ha dado la capacidad para vivir con esperanza en cualquier circunstancia.


José Roberto Guerra

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