Disfrutaré lo que hago


Hablaremos del placer y la satisfacción que debemos encontrar en nuestros empleos. Si realmente queremos disfrutar la vida, aprendamos a disfrutar el trabajo. Para no quedarnos con el sonsonete del inicio, exploremos lo que dice Salomón: “… llegué a la conclusión de que no hay nada mejor que disfrutar de la comida y la bebida, y encontrar satisfacción en el trabajo. Luego me di cuenta que esos placeres provienen de la mano de Dios” Eclesiastés 2:24 . La Biblia nos aclara que el trabajo viene de Dios, es idea suya para nosotros y jamás será una maldición, sino lo contrario. Dios creó el mundo en seis días y el séptimo descansó. Esto revela parte de su carácter y nos da ejemplo de cómo aprovechar el tiempo entendiendo este principio: el trabajo es seis veces más importante que el descanso. Además, estoy seguro de que Dios descansó con satisfacción porque trabajó duro. Suena tonto, pero debemos pensar que el placer del descanso no existiría si no trabajáramos. Piense en una vida de vacaciones perpetuas. En principio suena atrayente, pero quienes lo han hecho coinciden en que en cierto punto el ocio aburre y le quita el sentido a la existencia. Es mejor trabajar, porque así descansaremos y estaremos plenos tras ver los resultados de un trabajo bien hecho. Muy pocos disfrutan de su trabajo, muchos se quejan de tener que levantarse temprano a recorrer la ciudad para llegar a una oficina en la que ni el salario justifica el aburrimiento.

Si no disfruta de su trabajo, quizás es porque no está haciendo aquello para lo cual fue diseñado, o peor aún, no está cumpliendo la voluntad de Dios o no ha decidido disfrutarlo. ¡Voy a disfrutar mi trabajo! ¡Voy a volverlo divertido! No voy a dejar que las tareas diarias sean aburridas. No voy a hacer las cosas porque me toca sino porque quiero. Voy a servir de tal manera que el cielo se pare y aplauda porque... ¡Todo lo que hago, lo hago para Dios! ¿Qué dice la Biblia acerca del trabajo? El trabajo es una bendición Dios no hizo el trabajo como castigo ni fue la consecuencia del pecado porque desde antes de caer, el hombre trabajaba gobernando la tierra y reinando sobre los animales, Génesis 1:28 produciendo su alimento,  Génesis 1:29 y cuidando y cultivando el jardín del Edén, Génesis 2:15
La maldición por causa del pecado fue otra. Dios le dijo al hombre: “Dado que (…) comiste del fruto del árbol del que te ordené que no comieras, la tierra es maldita por tu culpa. Toda tu vida lucharás para poder vivir de ella. Te producirá espinos y cardos, (…) Con el sudor de tu frente obtendrás alimento para comer hasta que vuelvas a la tierra…” Génesis 3:17-19. Eso significa que el trabajo pasó de ser un deleite y se volvió una carga. Pero Jesús murió para romper las maldiciones Gálatas 3:13, así que si ya hemos recibido a Jesús como nuestro Salvador, pero nuestro trabajo es como una maldición, rompámosla ahora mismo y empecemos a disfrutarlo. 

Dios trabaja: Cuando los fariseos acusaron a Jesús de violar las normas del día de descanso, él les dijo: “Mi Padre siempre trabaja, y yo también” Juan 5:17. Si Dios trabaja, ¿quiénes somos nosotros para no trabajar? El que no quiere trabajar que no coma  2 Tesalonicenses 3:10. El plan de Dios para suplir nuestras necesidades es el trabajo, no revelarnos los números para jugar la lotería ni es “bendecirnos” con un pariente lejano que antes de morir nos deja una herencia millonaria, no. El trabajo es idea de Dios. El trabajo enriquece Trabajar es el camino para la riqueza, pero la pereza, el dinero fácil, el engaño y el robo empobrecen. Estos dos versículos lo dicen tan claro que no dejan espacio para dudas: “Las riquezas mal habidas no tienen ningún valor duradero…” Proverbios 10:2. Y “Los perezosos pronto se empobrecen; los que se esfuerzan en su trabajo se hacen ricos” Proverbios 10:4
De nada sirve tener grandes sueños, si no trabajamos Por ahí dicen que lo que vale la pena cuesta. Yo prefiero lo que dice la Biblia: “El que se esfuerza en su trabajo tiene comida en abundancia, pero el que persigue fantasías no tiene sentido común” Proverbios 12:11. El trabajo duro nos lleva a la cima “Trabaja duro y serás un líder; sé un flojo y serás un esclavo” Proverbios 12:24

Menos charla y más trabajo Así nos decían en el colegio cuando preferíamos conversar en cambio de hacer los trabajos. “El trabajo trae ganancias, ¡pero el solo hablar lleva a la pobreza!” Proverbios 14:23 La gente respeta y admira a los que trabajan “… trabajen con sus manos, tal como los instruimos anteriormente. Entonces aquellos que no son creyentes respetarán la manera en que ustedes viven, y ustedes no tendrán que depender de otros (no tendrán que pedirle plata a nadie)” 1 Tesalonicenses 4:11-12
Debemos trabajar para Dios y no para la gente “Trabajen con entusiasmo, como si lo hicieran para el Señor y no para la gente” Efesios 6:7

La pregunta es: ¿qué está haciendo para disfrutar su trabajo? No se trata solo de orar, también de decidir cambiar de actitud y así creerle a Dios. ¿Qué amo y odio de mi trabajo? Para contestar, comencemos con estas preguntas: ¿qué me hace feliz? y ¿qué, infeliz? Escriba con toda sinceridad: Cinco cosas que me hacen feliz (sin incluir a Dios, la familia y la iglesia). ¿Por qué? Cinco cosas que me hacen infeliz, ¿por qué? ¿Qué me motiva o inspira? Ahora, con relación al trabajo: ¿Qué amo de mi trabajo (colegio, universidad)? Vamos a darle gracias a Dios todos los días por esas cinco cosas. ¿Qué odio de mi trabajo (colegio, universidad)? Me imagino que algunos escribieron cosas como: 
• El sueldo es malo. 
• Hay injusticia. Trabajo más que otros y ellos ganan más. 
• No me gusta mi jefe o mis compañeros de trabajo. 
• La manipulación, el espíritu de control o el temor a ser echado. 
• Pierdo tiempo, no hay un objetivo y no sé qué hacer. 
• No me gusta el ambiente de trabajo. 
• El acoso sexual. 

¿Hay alguna inconsistencia entre lo que nos inspira o nos hace felices en la vida pero que no nos gusta en el trabajo? Por ejemplo: “Me gusta la gente”, pero “no me gusta la gente con la que trabajo”, es una inconsistencia; “me gustan los retos”, pero “me exigen demasiado en el trabajo”, es otra inconsistencia; “me gusta una vida relajada”, pero “estoy aburrido en el trabajo porque no hay nada que hacer”. ¿Por qué hay inconsistencias? ¿Será que lo que pensamos que nos hace felices, no nos hace felices; o lo que no nos gusta del trabajo realmente sí nos gusta? ¿Qué tengo que hacer para disfrutar mi trabajo? Hacer un listado de todas las bendiciones del trabajo y darle gracias a Dios “Tengo trabajo, está cerca de un lugar donde preparan un café delicioso, en la empresa tengo donde parquear el carro o puedo ir en bicicleta, me dejan ver los partidos de fútbol, pagan a tiempo, es una compañía emprendedora que está avanzando, puedo hacer carrera en ella...” y darle gracias a Dios por estas bendiciones.

Un trabajo jamás se disfruta cuando pereceamos. Creer que Dios está con nosotros, por eso todo sale bien “El Señor estaba con José, por eso tenía éxito en todo mientras servía en la casa de su amo egipcio. Potifar lo notó y se dio cuenta de que el Señor estaba con José, y le daba éxito en todo lo que hacía” Génesis 39:2-3
Seamos proactivos: si el ambiente de trabajo es pesado, ¿qué podemos hacer para cambiarlo? Si la empresa no avanza, puede ser una oportunidad que Dios nos está dando para mostrar nuestros dones de planeación estratégica, manejo del tiempo, ingeniería… Trabajar como para Dios “Trabajen de buena gana en todo lo que hagan, como si fuera para el Señor y no para la gente. Recuerden que el Señor los recompensará con una herencia y que el Amo a quien sirven es Cristo” Colosenses 3:23-24. Incluso un trabajo aburrido se disfruta cuando se hace bien. Hacer lo que nos toca; pero, también la milla extra Jesús dijo: “Si alguien te obliga a llevarle la carga un kilómetro, llévasela dos” Mateo 5:41 (NVI). 







Hacer guerra espiritual Contra todo juicio o palabra que se ha levantado en contra nuestra. “… condenarás toda lengua que se levanta contra ti en juicio…” Isaías 54:17 (RVR 1960). Hacer guerra espiritual en contra de la brujería que se ha hecho en la empresa o en contra de ella; guerrear en contra del espíritu de faraón, de pereza y de Jezabel; y romper maldiciones de pobreza, escasez y estancamiento. Dios nos puso ahí para interceder y bendecir.

¿Cómo disfrutar de un trabajo que no nos gusta? Lo ideal es tener un trabajo que nos guste, y para que sea así tiene que estar de acuerdo con nuestros dones, pasiones e intereses, pero no siempre las cosas se nos dan como queremos.
Hoy puedo decir que logré la victoria porque entendí que...
• Si queremos tener mucho, tenemos que ser fieles en lo poco.
• Si queremos lo nuestro, primero tenemos que ser fieles en el terreno de otro.
• Lo que Dios puso en nuestras manos lo usará para darnos lo que está en nuestro corazón (nuestra pasión).
• Antes de entrar a la tierra prometida tenemos que pasar por el desierto.
• Dios nos lleva al desierto para enseñarnos una lección. ¿Qué podemos aprender en ese trabajo?
• Si queremos seguir en el desierto, lo único que tenemos que hacer es quejarnos y rodearnos de gente negativa (es un sarcasmo…, por si acaso).
• El secreto para salir del desierto es ser agradecidos y seguir soñando con la tierra prometida.

Señales de estar disfrutando el trabajo
Si disfrutamos nuestro trabajo es porque estamos haciendo la voluntad de Dios, que es agradable y perfecta, y estas son algunas señales:
• El tiempo pasa rápido.
• Nos sentimos realizados.
• Tenemos ganas de levantarnos temprano para ir a trabajar.
• No nos quejamos: “¡Odio mi trabajo!”, “¡es tan temprano!”, “¡no me gustan mis compañeros de trabajo!”.
• Soportamos lo aburrido que tenemos que hacer una y otra vez.
• Nos emociona hablar de lo que hacemos.
• Hacemos lo que nos toca, pero también la milla extra.
• Terminamos el día cansados, pero satisfechos. ¿Lo notaron? Todo cambia cuando cambiamos nuestra actitud, cuando entendemos que nuestros dones son para algo más grande, pero decidimos disfrutar a Dios desde nuestro trabajo, porque solo así podremos disfrutar la vida a plenitud.

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