Aprender sin morir en el intento
Estudiar y no morir
en el intento
La mayor dificultad para el
estudiante de hoy es no haber aprendido a estudiar efectivamente. Los más de
diez años de estudio desde la niñez a la juventud no aportan, en su gran
mayoría, a ser buenos estudiantes. Cuando los profesores evalúan califican la
capacidad de retención de información del estudiante pero no su verdadero nivel
de aprendizaje. Cuando nos enfrentamos a un nivel mayor de exigencia académica
debemos afrontar un desafío para el que no estamos preparados y está comprobado
que es este vacío académico uno de los principales causantes de la deserción en
los primeros años de estudio universitario.
El problema
El sistema educativo de los
países centroamericanos tienen unas características particulares y comunes: el
muy bajo presupuesto de inversión gubernamental, la escasa educación vocacional
enfocada en satisfacer las demandas laborales locales y la deficiente
capacitación pedagógica para los facilitadores y, consecuentemente, la
deplorable habilitación académica de las futuras generaciones. Si sumamos a eso
que la mayoría de centros de educación superior parten en su labor sobre el
entendimiento que el alumno está capacitado, el estudiante tiene casi todas las
probabilidades de fracasar en su carrera hacia la meta académica.
Cuando pedagogos e investigadores
académicos formen parte decisiva y significativa en las autoridades de
vigilancia, control y ejecución de la educación, el panorama será diferente al
pasar muchos años. Pero hoy el reto y la responsabilidad de su éxito recaen en
absoluto y con crueldad suprema sobre el estudiante que debe hacerse a sí
mismo.
La solución
El estudiante debe optar una
actitud, formar hábitos, buscar y practicar métodos eficientes y perseverar en
el continuo auto-mejoramiento que le faciliten el proceso de aprendizaje. Para
esto comenzamos con una actitud que refleja muy bien el refrán latino: “studia set vitam non scola” que en español reza: “estudia para la vida,
no para la escuela”. La actitud del estudiante contemporáneo exitoso delante
del estudio es la de aprender con una expectativa superior a la vida
estudiantil: para la vida misma. Aunque no hay mucho que agregar a esta
sentencia, quisiera ahondar en la real y urgente necesidad de percibir el
estudio como la preparación –aún escasa y deficiente, pero preparación al final
de cuentas- para enfrentarse a un mundo convulsivo y exigente en sobremanera
que espera mucho de él y de su generación.
Los métodos de estudio
Te presento las propuestas que la
universidad de Harvard ofrece en el libro Make It Stick: The Science of
Successful Learning (haz que se quede: la ciencia del aprendizaje exitoso).
Aunque en Amazon sólo está la versión en inglés, para tu facilidad te dejo aquí
el link para que puedas adquirir un ejemplar digital: https://www.amazon.es/Make-Stick-Science-Successful-Learning/dp/0674729013.
Dentro de este muy detallado libro podemos encontrar los siguientes métodos
sugeridos, que seguro te funcionarán. Vale hacer notar que son métodos
diseñados desde la psicología pedagógica. Son muy buenos, por lo que se codean
con los mejores.
1. Apuesta por la práctica.
“Sustituir la relectura por la práctica, aunque sea de última hora, beneficiará
a los estudiantes”. Es lo que afirman desde la Universidad de Kent y lo que
subrayan desde Harvard que, en el libro ‘Make it Stick’: sitúa entre las
técnicas para estudiar más exitosas la realización de ejercicios,
cuestionarios, etc. Así, si optas por la repetición de los problemas que
hiciste en clase o por actividades prácticas semejantes, aprenderás mejor y a
más largo plazo. Afirman que así se logra conectar conocimiento y utilidad
real.
2. Date un respiro entre
sesiones. Si eres de los que estudiaban una asignatura y seguía machacándola
sin descanso, cometías un error. Los expertos recomiendan espaciar las sesiones
de estudio de la misma materia casi hasta que empiece a caer en el olvido. En
ese punto, el estudiante deberá esforzarse por recordar lo aprendido en un
proceso con el que se fijan mucho mejor los conocimientos.
3. Combina asignaturas. En
sintonía con lo anterior, se recomienda no centrarse en una materia, sino
combinar varias. De este modo, los estudiantes van más allá de la memorización
para alcanzar niveles de aprendizaje superiores. Además, el espaciado y la
mezcla de asignaturas hacen que un alumno sea capaz de diferenciar mejor los
problemas y de encontrar su solución con más agilidad.
4. No rehúyas los retos. Otro
falso mito es que cuanto más fácil es el contenido a estudiar, más sencillo es
su aprendizaje. Frente a esto, desde Harvard instan a elevar el nivel y a poner
al alumnado en ciertas dificultades para potenciar el esfuerzo. Con esto se
logra un aprendizaje más potente y más facilidad para integrar conocimientos y
para ponerlos en práctica.
5. Escribe a mano. El peor
enemigo en este método son las tecnologías, que son muy útiles a la hora de
estudiar, pero no tanto al momento de memorizar. Para esto, lo mejor es
escribir a mano. Por ejemplo, hacer resúmenes es una forma que ayuda a
sintetizar a que el estudiante piense en el contenido, selecciona las palabras
correctas, lo que es de gran utilidad para tener éxito en las pruebas.
Espero poder seguir aportando a
este tema enseñándote las técnicas de aprendizaje que me han funcionado, además
de algunas herramientas que te empoderarán en tu desarrollo estudiantil y
profesional.
José Roberto Guerra



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